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BAUEN, día 43

El primer evento: de recuperada a recuperada

“Mientras tanto poníamos en condiciones los salones para poder trabajar. Esto nos llevó como un año, hasta que tuvimos nuestro primer cliente, el cumpleaños de quince de la hija del compañero Plácido (de la cooperativa Chilavert). A partir de allí comenzamos con las veladas en los salones. Sacábamos apenas para reponer mercadería y comer”, recuerda Gladys de esta etapa difícil.

Plácido Peñarrieta, trabajador y presidente de la imprenta Chilavert, estaba por festejar el cumpleaños de quince de su hija Rosalía. “Mataría dos pájaros de un tiro”, comentaba el mismo Plácido: solucionar el problema del lugar para la fiesta y a la vez colaborar con los trabajadores del BAUEN.

“En el 2003 mi hija cumplía quince años y yo quería hacerle una fiesta”, cuenta Plácido, años después. La recuperación del Bauen le dio a este obrero gráfico con larga militancia previa en el movimiento villero una oportunidad de suplir las obligadas ausencias que la militancia y la conflictiva etapa obligaba. La presión de la falta de ingresos cuando cierra la fuente de trabajo es, posiblemente, la más fuerte que sienten los trabajadores, algo que es parte del relato de una enorme mayoría de miembros de empresas recuperadas –y más aún si se trata de trabajadoras– cuando cuentan el proceso de recuperación en sus etapas más complicadas, cuando no hay dinero para cubrir las necesidades más elementales de la familia.

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